Los animales son seres sensibles e independientes y no simples objetos cuya existencia se reduce a satisfacer los intereses humanos. Por este motivo, vemos necesario ir ampliando el círculo de solidaridad y compasión hacia todos los seres vivos, desechando cualquier forma de sufrimiento y el abandono. En este avance, nuestra propuesta se sustenta en el cumplimiento de las directivas europeas, que siguen siendo ignoradas en muchos casos.
Consideramos que sus intereses no pueden ser negados por razones económicas, culturales o tradicionales, y que los animales deben contar con unos derechos básicos a la vida, a no ser torturados y al mantenimiento de su hábitat. Para ello es fundamental promover una legislación que tenga como objetivo el fin de su maltrato, una práctica extendida en nuestro país, que tiene en la tauromaquia uno de sus principales ejemplos. En busca de un cambio real, queremos establecer un eje de responsabilidad y cooperación horizontal entre la Administración, la ciudadanía y el tercer sector (entidades de protección animal), subvencionando y otorgando beneficios fiscales a las entidades colaboradoras de la Administraciones.
Los seres humanos tenemos obligaciones para con los animales, por lo que en las relaciones establecidas entre ambos debe primar el interés superior del animal a ser protegido, basándonos en su posición de indefensión con respecto al ser humano, y en que no puede decidir por sí mismo.
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